Home FabricaciónEl uso intensivo de tecnologías avanzadas pasará del 47 % al 72 % en 2030, pero el freno ya no es la tecnología: es el talento

El uso intensivo de tecnologías avanzadas pasará del 47 % al 72 % en 2030, pero el freno ya no es la tecnología: es el talento

Por Laura Perez

El uso intensivo de tecnologías avanzadas en las empresas del sector de automoción pasará del 47 % actual al 72 % en 2030, según el informe Global Automotive Sector Outlook 2026 elaborado por la consultora PwC a partir de una encuesta a 720 directivos de fabricantes y proveedores de primer nivel en 33 países. Son 25 puntos porcentuales en apenas cuatro años.

Conviene precisar de entrada que el dato procede de la automoción. Aun así, merece la atención del conjunto de la industria manufacturera por una razón conocida: se trata de un sector tractor, con cadenas de suministro largas y exigentes, cuyos ritmos de adopción tienden a anticipar los del resto del tejido industrial.

En ese horizonte, la inteligencia artificial ocupa ya un lugar central. El 51 % de los directivos encuestados la sitúa entre las tres tecnologías más importantes para alcanzar sus objetivos estratégicos a cinco años, lo que confirma su paso desde los proyectos piloto de los márgenes de la organización hacia el terreno de las decisiones de dirección. Esta percepción coincide, además, con lo observado en otros estudios sectoriales publicados a lo largo del año, que describen a la industria manufacturera en plena transición entre la experimentación y el despliegue a escala.

Ahora bien, la parte más reveladora del informe no está en la previsión de adopción, sino en los obstáculos que identifica. El principal es la falta de talento, señalado por el 51 % de los encuestados, seguido de las carencias de capacitación de las plantillas actuales, mencionadas por el 45 %. Dicho de otro modo: ninguna barrera técnica ni de coste aparece por delante de las personas.

Se trata, además, de un diagnóstico que la industria española comparte. Distintos análisis publicados este año ya situaban la disponibilidad de talento cualificado como un factor más decisivo para la competitividad futura que la propia adopción de tecnología avanzada. En los sectores manufactureros tradicionales, con fuerte presencia de pyme y con buena parte del conocimiento de proceso acumulado de forma tácita en los equipos, el problema incorpora una dimensión adicional de relevo generacional.

De ahí que la lectura práctica para una empresa que esté planificando inversiones sea que el presupuesto de un proyecto tecnológico no termina en el equipo. Conviene dimensionar la formación desde el inicio y no como partida residual al final de la implantación; documentar el conocimiento de proceso que hoy reside únicamente en las personas, porque es el que permitirá después configurar y validar cualquier sistema automatizado; y valorar la colaboración con centros tecnológicos y de formación profesional para cubrir capacidades que no resulta viable mantener internamente en una organización pequeña.

Conviene añadir, no obstante, una cautela metodológica: se trata de una encuesta de percepción directiva y no de una medición de implantaciones reales. La distancia entre la intención declarada y el despliegue efectivo suele ser considerable, como han mostrado otros estudios que sitúan en torno a un tercio las organizaciones capaces de llevar sus pilotos a producción.

Con todo, si la previsión se cumple, en 2030 casi tres de cada cuatro empresas del sector operarán con un uso intensivo de tecnologías avanzadas. Y la diferencia entre las que lleguen y las que se queden por el camino no estará, según el propio informe, en el acceso a la tecnología, sino en la capacidad de contar con equipos preparados para utilizarla. Desde PLATECMA se seguirá trabajando para acercar estas tecnologías al tejido empresarial a través de jornadas, estudios y proyectos de transferencia, prestando atención también a las necesidades de cualificación que su adopción lleva aparejadas.

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